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Tres Minutos Después

-Este relato me parece bastante interesante.-

-¿De qué estás hablando?-

-De un cuento de Terry titulado 10:07:24-

-Título idiota.-

-¿Qué quieres decir, título idiota? Sólo porque no has leído el cuento, de no ser así no pensarías que es un título idiota. Yo por contra lo encuentro muy centrado.-

-He leído el cuento, y lo encuentro idiota. Con lo cual el título es adecuado. Lo cual no quiere decir que el título no es idiota, sino que es el adecuado para un cuento idiota.-

-Yo no estoy de acuerdo. Definitivamente no.-

-Cada uno es libre de equivocarse como prefiere.-

-Pero trata un argumento, el del tiempo, que siempre le ha encantado a los aficionados de ciencia ficción especulativa. Los estudios sobre el tiempo son muchos, y nosotros mismos hemos publicado algunos de ellos. Y cuando nos aceptaban (y pagaban) un artículo tu no pensabas que habíamos escrito un montón de tonterías. Y cuando llegaba un talón de seis cifras no me parecías sufrir mientras le ponías tu firma para ingresarlo en tu cuenta corriente.-

-Pues sí, mi sufrimiento era un sufrimiento personal, interior, que intentaba camuflar para no dejarla aflorar.-

-Veo que la sonrisa es para tí el método mejor de camuflaje.-

-De todos modos, la tesis de fondo sigue siendo la misma. Terry me cae realmente bien, pero la idea De esa chica, que el presente nu puede existir, me parece más que de ciencia ficción. Me parece una auténtica locura. Y va mucho más allá de aquello que llamamos ciencia ficción especulativa.-

-Creía que Terry era un hombre.-

-Da lo mismo.-

-Para ti, quizás.-

-Para ambos. Vamos.-

-Vale, lo admito, hace servir mucho la técnica de la paradoja, ¿y con eso? Puede que esté equivocado, pero no son idioteces. Se trata simplemente de teorías que, aunque puedan parecer locuras, tienen su propia validez y pueden servir de estímulo para otros quienes, como nosotros estamos haciendo justo ahora, se paren a reflexionar y a profundizar en el tema. Y todo eso hasta llegar a la verdad-

-Osea, hasta el fin de los tiempos.-

-Exactamente.-

-Con lo cual el ahora no existe. El ahora es un paréntesis técnico entre el antes y el después.-

-Esto es lo que afirma Terry. Tiene su parte de razón, pero sólo porque su visión está viciada por sus perjuicios personales. Eso me parece evidente cuando estudias el desarrollo de su teoría.-

-Con lo cual el ahora no existe.-

-O, si existe, s infinito.-

-No te sigo.-

-Es muy sencillo. ¿Qué hora es ahora?-

-Las diez y diez.-

-Gracias.-

-De nada. Te regalaré un reloj para tu cumpleaños.-

-¿De veras? Gracias otra vez.-

-Uno sólo.-

-Lástima. Si te digo que existe un antes y existe un después, que existe un pasado y existe un futuro, tu ¿qué me dices?-

-Que has descubierto el sistema para producir agua caliente.-

-Claro. Porque estás acostumbrado a pensar de esta forma. Porque siempre has pensado de esta forma. Y toda la sociedad en la que vives ha siempre hecho lo mismo. Tu hermano, tus padres, tus abuelos, tus vecinos, todos. A lo mejor hasta tus bisnietos, pero no estaría seguro de ello. Todos pensando en el antes y en el después; nadie piensa en el ahora. ¿Te has preguntado alguna vez el por qué?-

-En verdad, no me parece que nadie piense en el ahora en nuestra sociedad. Me parece cierto lo contrario: el hedonismo conlleva, por su naturaleza misma, a pensar únicamente en el ahora, y nuestra sociedad es franca, sincera y brutalmente hedonista..-

-Cierto… y no cierto. Depende únicamente de qué queremos significar cuando hablamos de ‘ahora’. De cómo situamos ‘ahora’ en la escala temporal de la humanidad y más allá.

-Me parece demasiado indefinido.-

-Ya sabemos que un ‘momento’, un ‘instante’, sólo es el intento de visualizar algo muy pequeño pero sin embargo algo finito. No existe una representación gráfica que pueda ser puramente bidimensional, descansen en paz Abbott y su Flatland. Por lo menos, no existe en el mundo en el que estamos acostumbrados a vivir, y por eso nos cuesta entender muchas cosas: a menudo el margen de error con el que situamos los sucesos en la escala temporal absoluta hace que se puedan crea unas superposiciones temporales.-

-¿Qué significa esto?-

-Que a veces algunas personas pueden parecer tener el don de la ubicuidad.-

-El don de la ubicuidad es una fantasía literaria.-

-No estoy de acuerdo. Es más, estoy convencido de que todo aquello que puede ocurrir teóricamente, antes o después, en el plan temporal, ocurrirá. Y existen dos métodos para encontrarse al mismo tiempo en dos sitios distintos.-

-Vamos a ver.-

-El primero es confiar en Dios Padres Todopoderoso. Siendo él el autor de todo, puede hacer lo que quiere hasta con el tiempo. Por lo visto, pero, Él no suele conceder fácilmente este tipo de gracia extraordinaria.-

-No me extraña. Y ¿el segundo?-

-El segundo consiste en infiltrarse en las vibraciones probabilísticas que siempre están presentes.-

-Para un momento. ¿De qué vibraciones probabilísticas estás hablando? Si nosotros, que al fin y al cabo sólo somos seres humanos, no somos capaces de situar correctamente, en el plan temporal, las acciones de una persona, esto no quiere decir que tiene el don de la ubicuidad. Sólo significa que si tu y yo, a la misma hora, nos encontramos uno en Paris y otro en Londres, y vemos a la misma persona (admitiendo que sea realmente la misma persona), esto quiere decir que debe de haber un error en el reloj de uno u otro. Y siempre hipotizando que tengas un reloj…-

-Eso depende de tí. De todos modos estás en lo cierto, al menos en línea de principio. De hecho, en la mayoría de casos es lo que ocurre.-

-Con lo cual…-

-Pero supongamos por un instante, sólo un instante, de poder inventar un equipo, una maquinita, que permita entrar, si bien localmente, en resonancia con las vibraciones de las que hablábamos. Y en especial, permita fijar un evento de probabilidad infinitésima y hacer posible que ocurra un número finito de veces.-

-Supongamos lo imposible.-

-En el plano temporal, se generará un aumento de densidad alrededor de un punto definido, pero no será nada de particularmente crítico, si calculamos el producto del evento mismo por la probabilidad que tenga lugar.-

-Bah. Me parece una idea aún más idiota que la de Terry. ¿Cómo definirías un ‘evento’? –

-Por ejemplo, podría ser el hecho que ambos estamos aquí hablando, cómodamente sentados en estos sillones; la probabilidad que todas las palabras que hemos dicho, estamos diciendo y diremos estén colocadas en el mismo punto en el plan temporal es, tienes que admitirlo, menos que infinitesimal.-

-¿’Menos que infinitesimal’? Santo cielo, ¡es prácticamente nula!-

-Exacto. Prácticamente. En la práctica no cambia nada, no puede cambiar nada si la probabilidad es de una entre billones de billones.-

-Con una probabilidad tan baja, ¡un evento no tiene posibilidad de ocurrir!-

-Esto es poco científico por tu parte. Deberías recordar que no existen probabilidades nulas en absoluto, sino probabilidades despreciables.-

-Perdona, es cierto. Pero tu razonamiento me deja muy perplejo.-

-Eso es inevitable que ocurra. Incluso teniendo en cuenta que yo mismo me he equivocado, pensando contar con tu abertura mental. Te lo puedo asegurar: a veces trabajar contigo es realmente difícil. ¿Qué harías si te dijera que es posible proyectar y construir un aparat que actúa según los principios de los que te acabo de hablar, pero sólo a nivel local, y con una precisión inimaginable hasta para un ordenador de última generación? Te encontrarías fuera de juego, y no creerías ni una palabra.-

-Si te creyera, debería ponerte sobre aviso acerca de los peligros que un objeto de este tipo conllevaría.-

-¿Peligros?-

-Claro. Si cayera en las manos equivocadas podría provocar una ola de delitos sin límites, con malhechores libres de girar por el mundo mientras el tiempo a su alrededor se mantiene inmóvil. En la superficie de este ‘pastel’ que llamas plano temporal la manchita que representa la posición de una persona en un tiempo determinado, fijado or este artefacto del que hablas se extendería rápidamente hasta recubrir toda la superficie. ¿No es así? –

-Podría ser, todo invento presenta riesgos y nuevas fronteras por explorar. Pero se podría introducir algún correctivo que sirviera para limitar el tiempo de funcionamiento; o bien no descartaría que hubieran incluso limitaciones físicas intrínsecas para el uso de un aparato de ‘tiempo cero’, como lo podríamos llamar.-

-Si tu lo dices… Yo sigo estando perplejo. Dejemos de soñar y empezamos a trabajar, tenemos que entregar ese artículo antes de mañana.-

-Vale. Perdona, pero… ¿sabrías decirme qué hora es?-

-Las diez y diez. ¿Porque no te compras un reloj?-

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